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Has escuchado hasta el cansancio que debes guardar tu virginidad para el hombre con el que te casarás, sabes que la fornicación es un pecado contra Dios y contra tu cuerpo (1 Cor. 6:18). Estás convencida de mantenerte pura e íntegra para el matrimonio.
Llega el día esperado y junto con él la noche de bodas. Todo el mundo, incluido tu novio, espera que dejes atrás todas esas enseñanzas prematrimoniales y te conviertas en una mujer desinhibida y audaz; al fin y al cabo, ya estás casada.
Sin embargo, tener relaciones sexuales por primera vez, aunque sea con el hombre que amas y en el abrigo sagrado del matrimonio, no es sencillo, ya que implica descubrir tu intimidad; exponer tu cuerpo, tu alma y tu espíritu; abrir tu corazón y mostrarte tal cual eres en todos los aspectos para llegar a ser uno con el que ahora es tu esposo (Gn. 2:24). Por eso, durante el noviazgo y ya que estás a muy pocos meses de casarte es importante:
1. Informarte acerca del tema
Debes saber cómo es el cuerpo humano – conocer el funcionamiento de la sexualidad femenina y masculina y cómo se manifiestan ambas, no sólo física, sino también emocionalmente. Debes estar consciente de las muchas diferencias que existen entre hombres y mujeres, incluyendo la manera de expresar y recibir amor.
Interésate en los distintos métodos de planificación familiar.
Lee libros. Si tu iglesia los da, asiste a los cursos prematrimoniales. También es tiempo de ir a un ginecólogo y exponer tus dudas.
2. Quitarte ideas erróneas
Las películas románticas y las novelas rosas nos hacen ver el acto sexual como algo mágico y espontáneo: dos personas que acaban de conocerse terminan en la cama disfrutando de lo lindo. ¡Nada más alejado de la realidad!
Sí, sí puede ser sublime y maravilloso, pero para eso se necesita aprender al lado del hombre que te ama, bajo la cobertura de la unión que Dios ha bendecido.
Disfrutar del sexo es algo en lo que tú y tu esposo tienen que trabajar. Tienen que aprender a conocerse en esa área y por eso no es conveniente llegar al matrimonio creyendo que todo se va a dar de una manera «fácil y natural» como lo muestran las películas, ya que eso puede traerte una gran desilusión.
3. Conversar con tu novio
Esto es mejor hacerlo cuando ya falta poco tiempo para el día de la boda y hablarlo en lugares públicos, no totalmente a solas o a oscuras.
Se supone que si han llegado a la decisión de casarse es – en parte – porque el nivel de confianza ha crecido.
Es importante hablar de expectativas respecto al sexo. No hay que ser muy explícitos, pero sí decir aspectos esenciales e importantes para cada uno, exponiendo sus temores, dudas, y anhelos, para así llegar a acuerdos valiosos para ambos.
4. Pedir consejería
Si en tu congregación no existen cursos prematrimoniales, estoy segura de que puedes buscar a tus pastores o líderes y exponerles tus dudas.
© Karen Durán de Serrano
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Nombre: Karen Durán de Serrano
Ciudad: México
Bio: Esposa y madre dedicada al 100%, y feliz por ello. Es diplomada en Asistencia Educativa para Preescolar, Dirección del Hogar-Empresa, y Desarrollo Humano. También es maestra de inglés. En su iglesia se ha dedicado primordialmente a los jóvenes y a las mujeres, además elaborando material de enseñanza para mujeres. Disfruta leyendo, cocinando, bordando y escribiendo.
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